David Hartt vive y trabaja en Filadelfia, donde es Associate Professor en el Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Pensilvania. Su práctica, basada en una extensa investigación, se desarrolla a través de la fotografía, el video, la escultura, la instalación, el sonido y el textil. En sus proyectos, Hartt examina las complejidades sociales, culturales y económicas de distintos lugares y contextos, preguntándose cómo las ideas e ideales históricos persisten, se transforman o adquieren nuevos significados con el paso del tiempo. Suelen partir de un lugar específico (un edificio, un paisaje o una institución) para revelar las historias e ideologías que permanecen inscritas en él.

David Hartt
Montreal, Canadá, 1967. Vive y trabaja en Filadelfia, Pensilvania.


En The Histories (Le Mancenillier) (2019), Hartt continúa su investigación sobre la relación entre arquitectura, memoria, migración e identidad cultural. El proyecto fue realizado específicamente para Beth Sholom Synagogue, diseñada por Frank Lloyd Wright en Elkins Park, Pensilvania, y parte de la historia de la comunidad judía que se trasladó desde el barrio de Logan, en Filadelfia, hacia los suburbios durante la década de 1950. Posteriormente, el antiguo espacio de la comunidad en Logan fue ocupado por una congregación afroamericana.
A través de video, sonido, tapices y plantas tropicales, Hartt establece conexiones entre estos desplazamientos y las historias culturales que se construyen cuando diferentes comunidades habitan un mismo lugar. Las imágenes, filmadas en Haití y Nueva Orleans, introducen paisajes del Caribe dentro de la arquitectura de Wright, mientras la música del compositor criollo-judío Louis Moreau Gottschalk, interpretada por el pianista etíope Girma Yifrashewa, incorpora otras geografías e historias dentro del espacio de la sinagoga.
Las plantas caribeñas, especialmente las orquídeas, funcionan como una presencia viva dentro del edificio y como una metáfora de la diáspora: organismos que se desplazan, se adaptan y crecen sobre estructuras ya existentes. Los tapices, realizados a partir de imágenes de video, transforman también el paisaje en una nueva superficie, traduciendo la imagen fotográfica en color, hilo y textura.
Como en otros proyectos de Hartt, The Histories entiende la arquitectura como un archivo de las personas, ideas y comunidades que la han habitado. El edificio deja de ser un objeto estático para convertirse en un espacio donde diferentes historias se superponen y donde la migración no aparece como un acontecimiento aislado, sino como un proceso continuo de transformación cultural.
Negative Space/The Last Poet (2017) retoma el recorrido que Robert Rauschenberg realizó por la costa este de Estados Unidos en 1980 y lo vuelve a recorrer décadas después, observando cómo ese territorio ha cambiado.
Hartt registra un paisaje cada vez más homogéneo, marcado por autopistas, desarrollos suburbanos, cadenas comerciales e infraestructuras que se repiten de una ciudad a otra. En the Last Poet, una película filmada parcialmente desde el aire, el artista recorre este territorio sin un destino definido, produciendo una sensación de desplazamiento y desorientación. El proyecto pone en diálogo estas imágenes con referencias literarias y políticas, entre ellas Dhalgren de Samuel R. Delany y las ideas de Francis Fukuyama sobre el final de la historia.
Como en otros proyectos de Hartt, el paisaje se convierte en un archivo de las ideas que lo han transformado. The Last Poet observa así una América construida alrededor de ideales de progreso y expansión, pero también marcada por la desaparición, la homogeneización y el abandono de aquello que alguna vez representó el futuro.
A lo largo de su práctica, Hartt entiende los lugares como archivos vivos. Un edificio, un jardín o un paisaje pueden contener las aspiraciones de quienes los imaginaron, pero también las contradicciones, exclusiones y transformaciones que ocurrieron después. Su trabajo no busca simplemente reconstruir el pasado, sino observar cómo ese pasado continúa actuando sobre el presente.
En este sentido, las obras de Hartt funcionan como espacios de encuentro entre distintos tiempos. A través de ellas, la arquitectura y el paisaje dejan de ser escenarios para convertirse en testimonios de las ideas que alguna vez los produjeron y de aquellas que todavía, de manera visible o silenciosa, continúan dándoles forma.

















